En muchas provincias los frailes tienen la responsabilidad de instituciones educativas y este ministerio representa para la mayoría de ellos una gran alegría. Estas instituciones son una oportunidad para la Orden de confrontarse al reto de la evangelización en el mundo de los jóvenes y de la familia.  Con frecuencia aparece la pregunta por la sobrecarga de tareas administrativas que impiden una mayor presencia en la pastoral o en la enseñanza. ¿Cómo encontrar un equilibrio más satisfactorio entre estos dos polos? Muchos frailes han experimentado el reto de enseñar « religión » en confrontación con los saberes profanos y en un contexto donde la cultura cristiana se hace cada vez menos familiar. También en este campo, una reflexión en común y el intercambio de experiencias podría brindar mucho. ¿Se pueden definir los rasgos de una    « filosofía dominicana de la educación » que permita desarrollar las actividades apostólicas que ya tenemos, o incluso fundar otras nuevas, para responder a las necesidades encontradas y, especialmente, a las necesidades de las poblaciones más pobres o marginadas? En el campo de la educación, ¿no se ganaría poniendo en marcha una verdadera colaboración al interior de la familia dominicana?

(Relatio de Statu OrdinisTrogir, n. 63)