Muchos conventos están ubicados en los lugares neurálgicos que son los centros de las ciudades. Las iglesias conventuales (y/o parroquiales) son, por esta razón, lugares donde se encuentra una población extremadamente variada. ¿Cuál podría ser la contribución del carisma propio de una Orden fundada justamente en el contexto de profundas mutaciones urbanas? ¿Cómo brindar tiempo para escuchar los itinerarios y las búsquedas humanas y espirituales de esta población urbana en movimiento? ¿Cómo podría contribuir una reflexión sobre la realidad presente en esos lugares y sobre lo que los mismos revelan de nuestras sociedades a articular una predicación dirigida a las preguntas reales de nuestros contemporáneos ?

(Relatio de Statu OrdinisTrogir, n. 59)