La visita del Papa a la Amazonia peruana: tierra de misión dominica

El viernes 19 de enero el Papa Francisco arribó a la Amazonía peruana y fue recibido por el Obispo del Vicariato de Puerto Maldonado, el dominico David Martínez de Aguirre. El Papa puntualizó con acierto los principales problemas que afronta la Amazonia al tiempo que escuchó a los pueblos indígenas que compartieron en primera persona sus heridas, fortalezas y sueños. Por su parte, Mons. Martínez de Aguirre destacó que los misioneros y las misioneras en la Amazonia sienten de nuevo “el llamado de la Iglesia a permanecer junto con ellos”.

Mons. Martínez de Aguirre. obispo desde 2014, fue el anfitrión de la visita apostólica a la Amazonia. Junto con el obispo se encontraba el Maestro de la Orden, Fray Bruno Cadoré OP. El obispo le dio las gracias al Papa  por haberse fijado en ellos y haber querido visitarlos. “Su esforzado gesto nos hace gritar con la Madre de Dios que el Señor ha estado grande con nosotros y se ha fijado en nuestra humillación”, le dijo. Al mismo tiempo, le expresó el agradecimiento por haber convocado para 2019 un Sínodo de los Obispos para la Amazonía.

“Sentimos que su mirada, Santo Padre, es diferente, porque es limpia, amorosa, maravillada con esta creación y comprometida con su cuidado. Percibimos que su mirada ha descubierto la riqueza mayor de la Amazonía que no son los minerales, ni la madera, ni el petróleo, sino sus pueblos”, dijo el Obispo en su bienvenida al Papa..

“Aquí tiene Santo Padre una buena representación de los pueblos originarios de la selva con sus danzas, sus colores, que reflejan la riqueza milenaria de sus culturas vivas. Rostros que dan fe de sus luchas y esperanzas, sabidurías que dialogan con la naturaleza en armonía con ella”, acotó.

“Hace más de 100 años, Santo Padre, la Iglesia nos envió como misioneros y misioneras para ayudar a poner fin a la barbarie desatada por el caucho en estas selvas. Entre aciertos y equivocaciones en estos 118 años hemos construido una historia con estos pueblos, hemos querido que recuperen su voz propia, que puedan hacer valer sus derechos, que sean reconocidos como actores protagonistas de su propia historia”. “Hoy los tiene aquí con sus heridas, sus fortalezas y sus sueños, preparados para aportar a este mundo que se empeña en destruir la casa que nos sostiene. Y también nos tiene aquí a los misioneros y misioneras  a su lado, en esta hora en la que sentimos de nuevo el llamado de la Iglesia. Sentimos fuerte el llamado de la Iglesia a permanecer junto con ellos. ….”, subrayó el Obispo del Vicariato de Puerto Maldonado.

“Gracias Santo Padre por venir,  porque su presencia nos da esperanza. Transmítanos su alegría contagiosa, la del Evangelio y llénenos del Espíritu de Jesús para seguir defendiendo la vida de nuestros pueblos”, concluyó Mons. Martínez de Aguirre.

El Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado tiene una extensión de 149.552 kilómetros cuadrados y una población estimada de 348.411 habitantes.

El Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado está encomendado a los dominicos desde el año 1900, cuando se crearon tres prefecturas apostólicas, una de ellas denominada “Santo Domingo del Urubamba” que se puso en manos de la Orden para que fuera constituyendo una Iglesia local allí. Por eso desde entonces todos los obispos han sido dominicos, incluido el actual. Este es un dato importante porque en estos momentos esta es la única iglesia asignada por Roma a la Orden de Predicadores. (Más información )

En los discursos en el Coliseo Madre de Dios y en la explanada del Instituto Jorge Basadre el Papa Francisco abordó los principales riesgos de esta región: uno es que la tierra es “disputada desde varios frentes: por una parte los grandes intereses económicos que dirigen su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro y monocultivos agroindustriales” y “la amenaza por la perversión de ciertas políticas que promueven la `conservación´ de la naturaleza sin tenerles en cuenta a ustedes”.

Por eso el Papa llamó a crear espacios institucionales de respeto, reconocimiento y diálogo con los pueblos nativos. Y reconoció el valor de los proyectos ya existentes en que las comunidades se convierten en guardianas de la naturaleza y que los recursos que eso genera revierta en beneficio de sus familias: “Ustedes son memoria viva de la misión que Dios nos ha encomendado a todos: cuidar la Casa Común”, afirmó.

La trata de personas

La mano de obra esclava y la explotación sexual son otros dos grandes problemas de la zona que el Papa puso sobre la mesa. De acuerdo al Ministerio Público de Perú, de las 2.241 denuncias por el delito de trata de personas, reportadas del 2009 al 2014 en todo el Perú, Madre de Dios ocupa el tercer lugar con 227 casos, lo que representa el 10.1% de los casos a nivel nacional.

El Papa invitó a la Iglesia a ser voz profética, como fue la voz de los primeros cristianos que pisaron esta tierra que pusieron voz a los que estaban siendo explotados: “Esa profecía debe permanecer en nuestra Iglesia, que nunca dejara de clamar por los descartados y por los que sufren”. Después, en la explanada Jorge Basadre, el Papa proclamó palabras aún más duras frente a la explotación sexual de la mujer: “No se puede ‘naturalizar´ la violencia hacia las mujeres; no se puede dejar que tantas mujeres sean ‘pisoteadas´ en su dignidad”.

Reconocimiento de los pueblos y su cultura

  “La Amazonía, además de ser una reserva de la biodiversidad debe ser una reserva de la cultura”. El Papa hizo un llamamiento a reconocer sus culturas, la sabiduría y su cosmovisión que tiene mucho que enseñarnos. Una cultura que está viva y que no puede ser considerada como una idealización romántica del estado natural ni un museo del pasado.

La importancia de la familia y la educación

  El Papa reivindicó a la familia como la mejor fórmula para evitar que los actuales colonialismos acaben con las culturas de los pueblos originarios, frente a aquellos que quieren imponer un único pensamiento. Y también reivindicó a la educación, tan necesaria para los niños y jóvenes, pero una escuela que incluya y valores todos los elementos culturales indígenas y sus lenguas: “La educación nos ayuda a tender puentes y a generar una cultura del encuentro”. El Santo Padre se dirigía al Estado para que favorezca esa educación integradora, y a los obispos para que sigan adelante con el esfuerzo de crear espacios de educación en los lugares más remotos de la selva.

Una Iglesia con rostro amazónico

 Al final de su intervención el Papa Francisco pidió a los cristianos de Madre de Dios que no sucumbieran a los intentos por desarraigar la fe católica de sus pueblos. “Cada cultura y cada cosmovisión que recibe el Evangelio enriquece a la Iglesia con la visión de una nueva faceta del rostro de Cristo. La Iglesia no es ajena a vuestra problemática y no quiere ser extraña a vuestra forma de vida”. Volvió a hacer un llamamiento a todos a construir “una Iglesia con rostro amazónico y una Iglesia con rostro indígena”.

Finalmente el Papa Francisco agradeció la labor de misioneros y misioneras que han llevado y llevan la novedad del evangelio en el corazón de las distintas culturas.

Entre esos misioneros tienen especial protagonismo los dominicos y dominicas que estuvieron muy bien representados hoy en el Coliseo. Además del Maestro de la Orden y  Mons. Martínez de Aguirre que estuvieron al lado del Papa todo el tiempo, dominicos y dominicas hicieron una ofrenda al Santo Padre de un pirograbado con los rostros de los más ilustres misioneros dominicos: Ramón Zubieta, Ascensión Nicol y José Álvarez Apaktone.

Más tarde, en el Centro Pastoral Apaktone, tras una comida que Francisco compartió con el obispo del Vicariato y con nueves representantes de comunidades nativas, un grupo de frailes dominicos pudo hacerse una foto con el Papa, momento que aprovecharon para regalarle una preciosa escoba de plata con una reliquia de san Martín de Porres (fray Escoba).

Escoba de plata con una reliquia del dominico peruano San Martín de Porres.

 

Crónica en base a www.dominicos.org y news.va

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