INFORME SOBRE EL INSTITUTO PEDRO DE CÓRDOBA

 

Este año se cumple el 10º Aniversario de la inauguración del Instituto Pedro de Córdoba, que fue fundado por CIDAL en la Asamblea de São Paulo en 1992, e inaugurado por el Maestro Fr. Timothy Radcliffe el 8 de abril de 1994.

 

I. Sentido del proyecto

El IPC es un centro de estudios superiores acerca de las realidades sociales y culturales de los países que conforman la región de CIDAL (consideradas desde el punto de vista de las ciencias sociales, humanas y de la religión) y el papel de la fe cristiana en ellas (punto de vista teológico). Hay también otras expectativas sobre su papel, que estamos tratando de conciliar: estudios de licenciatura en teología, formación en la tradición de la Orden, investigación interdisciplinaria, etc.

 

1) Programa de posgrado

El programa de posgrado es la principal actividad del Instituto. Bajo la dirección de Guido Delran, fue impartido en los años 1994 y 1995 como Maestría en Estudios Latinoamericanos, con Mención en Ciencias Sociales y de la Religión. No fue posible obtener entonces el reconocimiento civil, pero el curso fue reconocido por la Pontificia Universidad Santo Tomás, de Roma, como Bachillerato en Ciencias Sociales.

 

Entre 1996 y 1998 se hizo un nuevo planteamiento de este programa, lo cual resultó el Magíster en Globalización Cultural y Pensamiento Cristiano en América Latina y el Caribe, que se impartió en 1999 y 2001 bajo la dirección de Gabriel Nápole, y en 2003 siendo yo director del IPC. En diciembre de 1999 se obtuvo el reconocimiento civil del Consejo Superior de Educación de Chile, gracias a la Universidad de Arte y Ciencias Sociales, ARCIS, que adoptó el programa como suyo. (anexo 1)

 

Este programa expresa el sentido del IPC: estudiar, con el concurso de varias disciplinas, realidades de orden social y cultural en las que se halla presente (o ausente) la fe cristiana, con el propósito de que la fe tenga incidencia en el ámbito público.

 

2) Coloquios

Como extensión del posgrado, se han llevado a cabo cuatro coloquios: en el año 2000 sobre el programa de posgrado con la participación de varios profesores; en 2001 sobre fe y razón, organizado por los regentes de estudios; en 2002 sobre violencia, sufrimiento y muerte; y en 2003 sobre poder y lenguaje. Han participado entre 15 y 20 cada vez. Se han publicado tres volúmenes con las ponencias y discusiones de los tres primeros coloquios.

 

3) Conferencias

Durante el programa de posgrado 2001 se tuvo un ciclo de conferencias de el título “Hablar de Dios Hoy”, en colaboración con la Parroquia San Vicente Ferrer y la participación profesores del Instituto (Fr. Jesús Espeja, Fr. Guillermo Fernández Beret) y la Familia Dominicana de Chile (Hna. Isabel Barroso, Fr. Juan de Castro).

 

En 2003 quisimos tener estas conferencias el cuarto miércoles de cada mes. No resultó bien de esta forma. Sin embargo, tuvimos varias charlas de Fr. Juan de Castro (Chile), Fr. Carlos Mendoza y Fr. Gonzalo Ituarte (México) y el Sr. Salvador Larrúa (Cuba).

 

 

4) Diplomado en Teología para Laicos y otros cursos

El Laicado Dominicano de Chile, con el apoyo del Vicariato y del Instituto, tiene un programa de dos años de teología para Laicos, que comenzó en 2000. Los cursos se imparten en la sede del Instituto y en el convento de Santo Domingo. En 2003 se extendió el programa a nuestra parroquia de Chillán. Participan alrededor de 90 personas, sumando las tres sedes.

 

En 2003, Fr. Juan de Castro impartió dos cursos de desarrollo humano y espiritual con el aporte de la psicología de C. G. Jung, en los que participaron un total de 65 personas.

 

En enero de 2001 se tuvo el curso “El carisma dominicano en América Latina y el Caribe: fidelidad y creatividad”, con 26 participantes entre hermanas y frailes.

 

II. Actividades previstas para el 2004

En la reunión de regentes y moderadores de estudios de Buenos Aires, en septiembre del año pasado, llegamos a algunos acuerdos. Doy cuenta de esto brevemente. (anexo 2)

 

Al cumplirse diez años de la inauguración del Instituto, quisimos lanzar el curso de Magíster; lamentablemente, hubo que cancelarlo por falta de estudiantes.

 

El Coloquio 2004 está en marcha. El tema: Identidades abiertas, entre la fijación fundamentalista y la pérdida de sentido . Con los participantes en el Coloquio 2003 hemos comenzado por correo electrónico un intercambio de pareceres, lecturas, cuestiones.

 

Se va a extender el Diplomado de Teología para Laicos a tres años, por petición de los propios laicos.

 

Se está elaborando la nueva página w del IPC; queremos enriquecer la biblioteca y mejorar el catálogo electrónico.

 

III. Proyectos

1) Estamos trabajando en un programa para el segundo semestre del 2004, en la línea del IPC, sobre teología y ciencias humanas. Para ello necesitamos: a) la colaboración de CIDAL en la promoción; y b) apoyo financiero; en especial, si es posible, c) apoyo del Angelicum: ver si este programa puede ser aceptado para cumplir una parte de los créditos requeridos para la licenciatura en teología, de modo que los estudiantes que lo deseen puedan continuar sus estudios de licenciatura en el Angelicum o en otra facultad OP. (anexo 3)

 

2) Veremos la posibilidad de organizar un curso semejante al magíster sobre la incidencia de la globalización en la educación. La Familia Dominicana y otros grupos religiosos tienen muchos colegios secundarios en nuestra región; este programa estaría dirigido a profesores de este nivel. Si es aceptado, necesitaríamos la colaboración de CIDAL para promoverlo.

 

3) Queremos editar (una, dos veces al año) “Cuadernos del Instituto Pedro de Córdoba” con algunos textos significativos en la línea del Instituto.

 

III. Situación institucional

Después de estudiar detenidamente el Estatuto de la Fundación desde el punto de vista interno de la Orden y civil en relación con el Estado, asesorados por un abogado y un auditor, hemos visto que lo más conveniente es la propuesta que presentamos al Maestro de la Orden.

 

IV. Situación económica

El proyecto comenzó con un presupuesto de gastos, pero no hubo, al parecer, una previsión de las fuentes de financiamiento. La principal dificultad está en que los programas que tiene o puede tener el IPC no son autofinanciables. ¿Cómo se ha resuelto este asunto?

 

El Vicariato de Chile contribuyó notablemente al lanzamiento del Instituto poniendo las instalaciones. Para echar a andar el proyecto, el Maestro y el Fondo de Solidaridad de CIDAL hicieron varios aportes, en total: U$A 190,000.00; hubo aportes de Adveniat y otros donativos: U$A 38,260.00. Guido Delran entregó U$A 57.000 a Félix Fernández en febrero de 1996.

 

De ese año a la fecha, el Fondo de Solidaridad de CIDAL ha aportado U$A 45.000 para los cursos de Magíster de 1999, 2001 y 2003 y los Coloquios. Ha habido otros donativos y becas entre 1999 y 2003 por U$A 15.000. En el Fondo del IPC tenemos actualmente U$A 28.550.

 

La cuota del Magíster en 1999 y 2001 fue de U$A 4,500, pero no fue pagada por todos completamente. La cuota en 2003 fue de U$A 3.000, que es claramente baja. El curso de Magíster 2003 costó aproximadamente U$A 48,000 y el Coloquio 2003 U$A 4,590.

 

El Magíster cuesta de hecho U$A 4,700 ó 4,800; de los cuales, la pensión equivale a U$A 2,700 (U$A 15 por día) y la escolaridad a U$A 2,000. (Con la caída del dólar habría que cobrar U$A 18 por día, lo cual subiría el costo del Magíster a U$A 5,200).

 

¿En qué se ha gastado el dinero del fondo del Instituto?

 

En primer lugar, en el lanzamiento del proyecto. Después, en las actividades propias del Instituto: posgrado y coloquios, que han sido subsidiados parcial o totalmente por el Instituto.

 

Durante el año hay gastos corrientes por sueldos (3 personas que trabajan a tiempo completo, 3 a tiempo parcial), en servicios de acogida a grupos, en compra de aparatos y conservación de instalaciones. Se ha hecho frente a estos gastos con la acogida a grupos, pero esto no alcanza para subsidiar los programas del IPC.

 

¿Posibles soluciones?

  a) Promover el uso de las instalaciones.

  b) Becas de instituciones como Missio.

c) Becas de las entidades de CIDAL, como se acordó en la Asamblea de Cochabamba en 1998.

  d) Becas de otras entidades OP.

  e) Proyectos concretos para solicitar financiamiento, por ejemplo de la biblioteca.

 

Fr. Francisco Quijano op

Director del IPC

 

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INSTITUTO PEDRO DE CÓRDOBA:

LINEAMIENTOS PARA UN REGLAMENTO INTERNO

 

Según el estatuto actual, la misión del instituto consiste en:

•  Promover en la Orden Dominica en toda la Familia Dominica, presente desde hace 500 años en América Latina, el estudio de las grandes problemáticas históricas y actuales de la región en el contexto mundial, con la finalidad de cualificar la reflexión teológica y la predicación.
•  Facilitar un espacio latinoamericano de formación intelectual y de convivencia, que contribuya a la realización de los objetivos principales antes mencionados, estimulando una integración creativa de la Orden y la Familia Dominica en América Latina y las Iglesias.
•  Contribuir a la integración de la cultura espiritual latinoamericana, a partir de quines, en la Orden y la Familia Dominica –religiosos y religiosas, laicos y laicas-, se dedican a la investigación y participan en los análisis científicos, culturales y eclesiásticos de los diversos países.
 

La experiencia de 10 años induce a proponer algunas pautas para consolidar el proyecto y hacer un reglamento a prueba para su funcionamiento. Las razones para hacer estas propuestas son de tres tipos:

•  Ampliar la participación de estudiantes en los programas del instituto más allá de las instituciones y personas que pertenecen o están vinculadas a la Orden Dominica.
•  Explorar la viabilidad de algunos programas de estudios en conformidad con el fin del instituto, es decir programas de estudios complementarios o de postgrados, que suponen una formación inicial a nivel de licenciatura civil o bachillerato pontificio.
•  Simplificar los organismos y normas de gobierno del Instituto, determinados por el estatuto actual.

 

Para fines prácticos, se proponen unos lineamientos para un Reglamento Interno a prueba, que puedan servir para replantear la situación jurídica actual de la Fundación Instituto Pedro de Córdoba.

 

La Fundación Instituto Pedro de Córdoba ha sido reconocida por el Estado Chileno y cuenta con un Estatuto Civil. Pero no ha registrado posteriormente ningún acto oficial de sus autoridades ante el Estado Chileno para mantenerla vigente.

 

Por otra parte, las normas del Estatuto actual son prácticamente imposible de cumplir (de hecho, no se han cumplido en estos diez años); además, estas normas son demasiado onerosas para los escasos recursos con que cuenta el Instituto.

 

Por lo cual es necesario ver más adelante si conviene cambiar el Estatuto de la Fundación o bien poner el Instituto bajo otra figura jurídica ante el Estado Chileno. Este asunto requiere más estudio y experiencia antes de tomar una decisión.

 

Los lineamientos para un reglamento interno a prueba hasta la próxima Asamblea de CIDAL pueden ser éstos, que reflejan de hecho la práctica de los últimos seis años del IPC:

 

1. Tener dos organismos de gobierno y dirección:

•  Un Consejo de Fundadores del IPC
•  Un Consejo de Dirección del IPC

 

2. El Consejo de Fundadores del Instituto quedaría formado por:

•  El Presidente de CIDAL
•  Los Superiores Mayores que coordinan las zonas de CIDAL
•  El Superior Mayor de los Frailes de la Orden de Predicadores en Chile.

 

El Consejo representaría a CIDAL, que fundó el Instituto, y su designación seguiría las normas del LCO y de los Estatutos de CIDAL.

 

3. Las atribuciones del Consejo de Fundadores serían:

•  Nombrar a los miembros del Consejo de Dirección, previo acuerdo entre sus Superiores Mayores respectivos sobre la modalidad de su diputación o asignación, y con el consentimiento del M O en el caso del Director.
•  Aprobar los programas y actividades que proponga el Consejo de Dirección del IPC.
•  Colaborar en la promoción de estos programas y actividades en sus respectivos países y zonas, y en su apoyo financiero.
•  Revisar y aprobar los informes anuales académicos y administrativos que presente el Consejo de Dirección.
•  Delegar facultades en el Superior Mayor de los Frailes en Chile para actos administrativos ante el Estado y las instituciones en Chile (abrir cuentas en bancos, por ejemplo).
•  Aprobar convenios con otras instituciones académicas que favorezcan la misión del IPC.
 

[De hecho, todo lo relativo a actos jurídicos y administrativos ante el Estado y las instituciones en Chile está especificado en el Estatuto actual. La facultad de delegar atribuciones está allí señalada].

 

4. El Consejo de Fundadores es responsable de la marcha del Instituto ante los demás miembros de CIDAL y el Maestro de la Orden con su Consejo.

 

5. El Consejo de Dirección del Instituto quedaría formado por:

•  El Director del IPC.
•  El Vicedirector.
•  El Director de Estudios.

 

6. Las atribuciones del Consejo de Dirección serían:

•  Dirigir los programas y actividades académicas del IPC.
•  Llevar a cabo las consultas oportunas (a los miembros de CIDAL y otros grupos y personas de la Familia Dominicana y otras instituciones), con el fin de elaborar los programas y actividades del IPC.
•  Proponer al Consejo de Fundadores los programas y actividades académicas que sirvan para cumplir la misión del IPC.
•  Llevar la administración económica del IPC con la ayuda de personas idóneas aprobadas por el Consejo de Fundadores o, por delegación, por el Superior Mayor de los Frailes en Chile.
•  Rendir informe anual al Consejo de Fundadores de los programas y actividades académicas, así como de la administración económica del IPC.
•  Tratar de conseguir recursos financieros para los programas y actividades del IPC.

 

7. En las Asambleas trienales de CIDAL se dará una información completa de los programas y actividades del IPC, así como del estado de la administración económica.

 

8. Teniendo en cuenta estos lineamientos, el Consejo de Dirección elaborará un Reglamento que se presentará para su aprobación ante el Consejo de Fundadores. Y se verá, con el consejo de profesionales, la forma más conveniente de conseguir un estatuto jurídico para el Instituto Pedro de Córdoba ante el Estado Chileno.