Santo Padre,
En nombre de la Orden de Predicadores quiero manifestarle nuestra gratitud por la enorme generosidad y la bella sencillez con la cual Su Santidad ha ejercido su ministerio, «humilde servidor de la viña del Señor». Unido a todos los frailes, las monjas, las hermanas de vida apostólica, los laicos dominicos y a todos los miembros de la familia dominicana, le expreso nuestra comunión en la oración y en la acción de gracias.
En varias ocasiones, a lo largo de su ministerio y de su magisterio, su Santidad ha evocado algunas de las grandes figuras de santidad que Dios, por su gracia, ha dado a la Orden de Predicadores. Esto ha sido para nosotros una invitación apremiante para ir de nuevo y continuamente a las fuentes del carisma de Santo Domingo |